Marzo es muy importante para nosotros por dos razones.

La primera: cada 27 de marzo se celebra en todo el mundo el Día Mundial del Teatro. Cada año, el Instituto Internacional del Teatro invita a una figura destacada de la profesión a escribir un mensaje en el que se reivindica este arte como un espacio de encuentro, empatía y reflexión crítica sobre la condición humana y el planeta. Ese mensaje se publica en su página web: https://www.world-theatre-day.org/es/

A día de hoy, mientras escribo este post, todavía no se ha publicado el mensaje de 2026.

La segunda razón es más personal: cada 27 de marzo celebramos un aniversario de Sala Negra. Abrir una sala de teatro es como tener un hijo: nunca es buena fecha. Lo que sí había era entusiasmo y ganas de dar servicio al público, a las compañías, a los cómicos y, en definitiva, a la ciudad. Yo tenía la certeza de que iba a ir bien, y el tiempo así lo ha confirmado.

También te digo que, si funciona, es por el maravilloso equipo que me acompaña desde el #universodinamicateatral. Sin ellos, esto sería imposible. Y también por las compañías y cómicos que apuestan por venir cada fin de semana a una sala de provincias a actuar. Y por algunas instituciones que apoyan el proyecto, permitiéndonos arriesgar y traer propuestas de muchos lugares.

Aunque, en el fondo, tú y yo sabemos, querido lector, que todo esto rueda por ti: porque compras una entrada y permites que todas las personas que hacemos que esto funcione podamos seguir haciéndolo.

El teatro es una profesión comunitaria. Y no está muy de moda hablar de comunidad. Veo que en muchos discursos se ha instalado el mensaje individualista, el “yo” por encima del “nosotros”. Pero en el teatro, aunque tengas un monólogo, necesitas a los demás. Por eso me atrevo a decir que, en su esencia, el teatro sigue siendo revolucionario.

Luego está el derrotismo que me trasmiten algunas personas por el auge de las pantallas y de las plataformas online. Y para muestra un botón: ¿cuántos videos de los que veis en las redes sociales son de verdad? ¿No veis, como me pasa a mi, que todo ahora está creado por las mal llamadas “inteligencias artificiales”? ¿Cuándo dejaremos de confiar en las pantallas? Auguro que pronto. Y creo que estos reductos de historias contadas en directo mantendrán la llama de lo humano. El teatro es la hoguera moderna donde nos reunimos a escuchar historias. Y, sin ánimo de sonar pretencioso, las pequeñas salas de teatro y música son los bastiones de lo humano.

Además, no nos mueve el dinero. Que también, claro… pero no es lo más importante. Si no, ¿para qué iba a venir Miguel desde Pamplona a estrenar un espectáculo para 30 personas en Sala Negra? ¿O por qué Chely conduciría nueve horas para hacernos disfrutar a 60 personas un sábado por la noche? ¿O Antonio y Jorge, ganadores de un montón de premios de magia, harían un show para unas pocas familias un fin de semana cualquiera?

Podría contaros un montón de anécdotas inspiradoras, pero hoy no es el día. Hoy es un día para festejar el teatro y las historias.

Las historias

Gracias a la ciencia sabemos que una característica importante de los sapiens es que somos seres narradores. Es posible que, antes que las obras de teatro, nos reuniéramos alrededor de una hoguera para contarnos historias.

Hoy en día las historias se cuentan de mil formas: en un libro, en un videojuego, en una película, en una serie, en una revista, en una publicidad que intenta venderte el último móvil… Coincidirás conmigo en que las historias forman parte de nuestra manera de entendernos como comunidad.

Las historias que nos contamos incluso nos predisponen hacia los demás.

Está ese chiste del tipo que pincha la rueda de la bici en la montaña y, bajando hacia el pueblo para ver si le prestan un inflador, empieza a pensar: “Seguro que no hay nadie en casa… y si hay alguien, me dirá que vaya cara tengo, venir a molestar… o pensará que soy un ladrón y llamará a la policía…”. Y cuando toca la primera puerta, sin darle tiempo a contestar, suelta: “¡Métase el inflador por donde le quepa!”

Nos encantan las historias.

Volviendo a lo que os contaba: una de las formas de contar historias empezó a ser el teatro, allá por el año 600 a. C. en Grecia. Al parecer, fue una evolución de los rituales al dios Dioniso. El caso es que el teatro no es más que una forma de contar historias. No es la única, claro. Ha habido libros que se han convertido en obras de teatro, luego en películas y luego en series.

En el #universodinamicateatral nos dedicamos a varias cosas relacionadas con esa forma de contar historias que es el teatro: enseñar a contar historias en forma teatral y exhibir teatro y artes vivas.

Por eso te invitamos a venir a la sala a festejar con nosotros el viernes 27 de marzo, en el Parque Gallarza de Logroño. Los alumnos de la Escuela de Teatro y sus profesoras han preparado cuatro escenas con un mismo impulso: aprender, jugar, pensar y celebrar el teatro.

La actividad comenzará a las 18 h en la sala, continuará en el Parque Gallarza y culminará de vuelta en Sala Negra con la lectura del Mensaje del Día Mundial del Teatro y un piscolabis para todos los asistentes. Luego, a las 21:30, tendremos una obra de teatro a cargo de Xabier Artieda.

Esta es la forma que hemos pensado para celebrar esta profesión, esta forma de vida que hemos elegido para ganarnos el sustento.

¿Nos acompañas?

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